“La Filosofía es el movimiento por el que, no sin esfuerzo y tanteos y sueños e ilusiones, nos desprendemos de lo que está adoptado como verdadero y buscamos otras reglas de juego. La filosofía no es sino el desplazamiento y la transformación de los marcos de pensamiento; la modificación de los valores recibidos y todo el trabajo que se hace para pensar de otra manera, para hacer algo otro, para llegar a ser otra cosa que lo que se es...”
Michel Foucault. «Le philosophe masqué» (entrevista con C. Delacampagne, Febrero de 1980),
Se suele considerar a Sócrates iniciador de la tradición filosófica quien, en el 399 a. C fue condenado a muerte por sus conciudadanos por desafiar la tradición, decían, no creer en los dioses y corromper las mentes de los jóvenes. Lo más que hizo Sócrates fue preguntar, preguntar qué es "la verdad" que es "la justicia", qué es "la virtud". Se podría decir entonces que la función de la filosofía desde sus orígenes fue infundir dudas acerca de la que es aceptado como "verdadero" por la comunidad a la que se pertenece, poner en crisis sus instituciones, crear desconcierto y desorden. Por eso él se definía a sí mismo como un enojoso "tábano". Se podría entonces decir que la filosofía nació como una práctica del pensamiento que ejerce una función perturbadora hacia la polis.
Desde sus orígenes la actividad filosófica ha sido comparada por sus adversarios con un ejercicio inútil de pensamiento que quien tiene necesidad de certezas y de fáciles verdades solo puede encontrar irritante. En sus inicios ese ejercicio de pensamiento se ponía en práctica mediante la dialéctica y la interrogación y eso requería paciencia, buenos modales y nervios de acero, pero sobre todo valentía. Sus interrogaciones radicales no se detienen frente a nada ni nadie.
La tradición filosófica se inicia entonces como una discusión ininterrumpida en la que pueden participar todos aquellos que estén dispuestos a atenerse a lo que se puede denominar LA LÓGICA DEL MEJOR ARGUMENTO.
Según esta lógica, lo que tiene valor en la discusión filosófica son los RAZONAMIENTOS MÁS CONVINCENTES, no la fuerza, el poder o el carisma de quien habla, sino el argumento racionalmente más convincente, aquel que logra refutar las tesis de otros lanzando el reto hacia ulteriores refutaciones. El filósofo por tanto sabe que cada RESULTADO de su INVESTIGACIÓN ES PROVISIONAL, abierto a la CRÍTICA de quien vendrá después que él. La práctica de este pensamiento es por ello antidogmática, antiautoritaria, y contribuye a esa esfera del DISCURSO PÚBLICO que es una de sus condiciones de posibilidad.
Sin embargo, leamos lo que dicen sobre esto Deleuze y Guattari:
" Todos los fílósofos huyen cuando escuchan la frase: vamos a discutir un poco. Las discusiones están muy bien para las mesas redondas, pero el filósofo echa sus dados cifrados sobre otro tipo de mesa. De las discusiones, lo mínimo que se puede decir es que no sirven para adelantar en la tarea puesto que los interlocutores nunca hablan de lo mismo. Que uno sostenga una opinión, y piense más bien esto que aquello, ¿ de qué sirve a la filosofía mientras no se expongan los problemas que están en juego? Y cuando se expongan, ya no se trata de discusión sino de CREAR CONCEPTOS indiscutibles para el problema que uno se ha planteado. La conversación siempre llega demasiado pronto o demasiado tarde, y la conversación siempre está de más cuando se trata de crear. A veces se imagina uno la filosofía como una discusión perpetua, como una "racionalidad comunicativa". Nada más lejos de la realidad, y cuando un filósofo critica a otro, es a partir de unos problemas y sobre un plano que no eran los del otro, y que hace que se fundan los conceptos antiguos del mismo modo que se puede fundir un cañón para fabricar armas nuevas. Nunca está en el mismo plano. Criticar no significa más que constatar que un concepto se desvanece, pierde sus componentes o adquiere otros nuevos que se transforman cuando se lo sumerge en un ambiente nuevo. Pero quienes critican sin crear, quienes se limitan a defender lo que se ha desvanecido sin saber devolverle las fuerzas para que resucite, constituyen la autentica plaga de la filosofía."
Glles Deleuze y Félix Guattari. ¿Qué es la Filosofía?
Lo que estos autores quieren destacar no es que la filosofía no surja como confrontación con otros filósofos, sino sobre todo el CARÁCTER CREATIVO DE LA CRÍTICA FILOSÓFICA, que no se limita a refutar opiniones y a demoler certezas, sino que CONSTRUYE VISIONES DEL MUNDO, HACIENDO EMERGER NUEVAS REALIDADES. Para estos autores el filósofo es el " AMIGO DE LOS CONCEPTOS" aquél que LOS INVENTA Y LOS CREA, y la filosofía es el arte de formar, inventar y fabricar conceptos. Conceptos que no son en sí mismo ni verdaderos ni falsos sino que tienen "EFECTOS DE VERDAD".
Así que aquí os dejo dando vueltas a estas cuestiones, tenemos un año por delante para que creéis vuestros propios conceptos o re-signifiqueís los antiguos.
Aquí tenéis los exámenes tipo de la nueva prueba de selectividad. Tened en cuenta que son solo modelos que se deben acomodar siempre a los porcentajes siguientes:
¿Hay alguien que piense mejor que nosotros? Casi todos los seres humanos tendemos a dar por sentado que nuestros razonamientos son los mejores y que nadie nos gana a la hora de aportar justificaciones o argumentos que den razón de nuestras creencias, opiniones o acciones, pero ¿pensamos todos igual de bien o de mal? ¿Hay pensamientos mejores que otros? ¿Hay personas que piensan o razonan mejor que otras?
Si bien es cierto que la arrogancia del yo nos conduce a creer que es cada uno quien posee las razones más profundas o los argumentos más válidos, confrontar nuestras creencias con las de otros en una exposición racional pública nos ayudará a darnos cuenta de que quizá haya razones mejores que las nuestras, o formas de exponerlas más claras, o análisis más profundos de esas mismas cuestiones. O simplemente, nos abrirá a otra mirada, asomándonos a una nueva ventana desde la cual ver el mundo.
Ese parece ser el objetivo de este tipo de encuentros, que aunque se presenten en formato concurso, lejos de remitirnos al espectáculo televisivo o una mera competición, bajo el epígrafe “Olimpiada” nos retrotrae a la idea de aquellas pruebas de los antiguos griegos en las que el reto consistía, mediante la exposición pública en condiciones de igualdad, en mostrar a los otros lo que uno era capaz de hacer no solo como muestra de sus habilidades individuales o por satisfacción propia sino también en beneficio de la ciudad a la que pertenecía, siendo el tiempo de celebración de las olimpiadas un tiempo de paz acordado entre las ciudades.
Y este es el objetivo de la Final de la Olimpiada Filosófica que se celebró el pasado día 16 de Marzo en la Universidad de La Rioja y en la que participaron algunos alumnos del centro interesados en confrontar su capacidad de razonamiento con la de otros, con la pretensión, no solo de averiguar quién piensa mejor, sino también de saber de qué modo habrían mejorado su capacidad expositiva y razonadora. David Sota, Amaia Fernández y Rocío Palomino, participantes de la modalidad de ensayo, así como Inés Garrido, Silvia Garrido, Laura Pascual e Iratxe Francés que concursaron en la modalidad de fotografía filosófica, afrontaron este reto con mejor o peor fortuna, pero siempre con espíritu animoso, resultando dos de ellos finalistas y merecedores de un honroso segundo premio, David Sota en la modalidad de ensayo y Laura Pascual en la de fotografía filosófica situándose en primer lugar la alumna Inés Garrido en la prueba de fotografía.
David Sota ha obtenido
el segundo puesto en la
Olimpiada Filosófica de La Rioja. ¡¡Enhorabuena David!!
La final estuvo reñida y nuestro compañero David Sota tuvo que leer su ensayo ante un público expectante y responder a aquellas preguntas que el jurado considero relevantes para tomar su decisión definitiva. Desafortunadamente no consiguió el primer premio pero defendió con inteligencia y aplomo el ensayo realizado en torno al tema: ¿Qué es la belleza? en la que expuso su visión personal sobre esta cuestión y demostró una madurez y capacidad reflexiva insólita en chicos de esa edad, máxime cuando no han recibido una formación específica sobre la cuestión objeto del ensayo.
Y para que podáis juzgar por vosotros mismos os incluimos al final de este artículo el texto premiado. Leedlo con atención y si queréis podéis enviar algún mensaje a la revista del centro o a este mismo blog añadiendo aportaciones, críticas, nuevos puntos de vista. Lo que vosotros consideréis que nos ayuda a construir un pensamiento más enriquecedor.
Pero……
¿Solo pensamos mediante
palabras o conceptos?
No, también podemos
hacerlo con IMÁGENES, y así nos lo demuestra INÉS GARRIDO, LA MEJOR PENSADORA EN
IMÁGENES DE LA RIOJA.
¡¡¡ENHORABUENA INÉS !!!
GANADORA DEL PRIMER PREMIO EN LA MODALIDAD DE FOTOGRAFÍA
DE LA OLIMPIADA
FILOSÓFICA DE LA
RIOJA.
Y le deseamos la mejor fortuna en la Olimpiada Nacional el próximo día 15 de abril en Oviedo
A continuación os mostramos el vídeo que de la defensa pública que hizo Inés de su fotografía en la que explica qué quería transmitir mediante esa imagen, qué pretendía evocar, hacia dónde pretendía que se dirigiera nuestro pensamiento al mirar esta imagen, apelando para ello a una tradición cultural que ha constituido nuestro inconsciente colectivo y nuestra educación emocional y estética condicionando lo que calificamos de bueno- bello, malo-feo, y mostrando de esta manera la íntima relación que existe entre Ética y Estética.
Como veis los alumnos participantes en la modalidad de fotografía filosófica hicieron un buen
papel defendiendo sus obras, una de las
cuales resultó finalmente ganadora.
Aquí os
mostramos la fotografía de Laura Pascual, que quedó en un segundo lugar en esta modalidad y que entendía la belleza como el reflejo de la esperanza que el hombre alberga en su interior, a pesar de las dificultades e injusticias presentes, y plantea, con Adorno, la pregunta de si serían posibles la belleza y el Arte en un mundo sin esperanza.
Laura, al igual que Inés, tuvo que dar razones de ello ante el tribunal y parece que no lo hizo mal al conseguir un segundo lugar. Aquí os mostramos el vídeo
correspondiente.
Y para finalizar, nos gustaría que pudierais disfrutar de otros trabajos que, aunque no resultaron finalistas, participaron con entusiasmo en esta exposición pública de lo que eran capaces de hacer y pensar.
Fotografía de Silvia Garrido. Alumna de 1º Bachillerato de Artes.
Fotografía de Iratxe Francés, alumna de 1º Bachillerato Artes
Esperamos que os
gusten y que despierten en vosotros el deseo de pensar más, pensar
mejor porque ello, sin duda, contribuirá a hacer nuestro mundo más
habitables y a hacer de nosotros mismos el mejor Yo que podamos.
Qué extraña emoción es la esperanza. Cuán poco lineal es su relación con
lo que ocurre, Qué frágil es su tiempo y cómo se desvanece para
transmutarse en desesperación. Ernst Bloch comienza su monumental obra, El principio esperanza,
localizando con precisión su habitat en el drama de la vida: "Me agito.
Desde muy pronto se busca algo. Se pide siempre algo, se grita. No se
tiene lo que se quiere". Así comienza todo drama: "tú tienes lo que yo
quiero". Se pregunta Bloch "¿Cómo se transforma en sueños la vida más
corriente, es decir la vida humilde y cotidiana?", y dedica mil
quinientas apretadas páginas a responderla.
Hay emociones cuyo lugar y función están en el yo y su protección: la
vergüenza, la culpa, el resentimiento, el orgullo. Otras nacen en las
relaciones con el otro: el agradecimiento, el amor, la confianza, la
envidia, los celos, el odio, la piedad, la empatía, Algunas nacen en la
relación con el mundo: el miedo, la ira, la tristeza. Son muy
interesantes las que están ligadas al conocimiento: la curiosidad, la
sorpresa, emociones que nacen en el deseo de saber y en su cumplimiento
ocasional. La esperanza pertenece a un grupo de emociones ligadas a la
agencia, es decir, a nuestra capacidad para transformar los deseos en
acciones que transformen la realidad. Es muy intrigante en la esperanza
la fusión, la aleación, de lo cognitivo y lo emotivo. En todas las
emociones se da esta mezcla, puesto que todas ellas son reacciones a la
percepción de algo que ocurre o que nos ocurre. Pero la esperanza es una
emoción que nace en lo que no ocurre pero puede ocurrir, al igual que
el miedo, una de sus emociones contrarias.
El lugar de la esperanza es el espacio de lo posible. Un espacio que
define los contornos de la agencia humana. Pues, aunque no lo pareciera,
la esperanza está ligada a la acción, aún en los casos en los que el
sujeto se sitúa con pasividad ante el futuro y deposita una esperanza en
su realización que no depende de su acción, como quien compra lotería,
sueña en su futura riqueza y ese sueño le despierta la esperanza. Pero
aún así, como la canción de Topol en El violinista en el tejado, "Si yo fuera rico",
los sueños se llenan de planes y acciones. Porque la esperanza nace
para reforzar la resolución, que es la determinación a continuar un plan
de acción aún cuando la evidencia que tenemos amenace seriamente su
consecución. Es así porque una característica peculiar de la esperanza
es que no está ligada solamente al conocimiento sino también y sobre
todo a la voluntad que es la fuerza motora de la intención. La esperanza
es como el sabor de esa fuerza de voluntad.
Uno de los desastres de las filosofías políticas hiper-racionalistas que
han invadido el mundo contemporáneo es el abandono de la esperanza como
centro de la acción. Claro, sí, en buena medida la forma de la política
es "despertar" esperanzas. Es la retórica de los discursos promisorios.
Pero esa lógica es muy diferente a la que no nace en las estrategias de
publicidad sino que por el contrario, ocurre al observar lo que se hace
y no lo que se dice, una esperanza que nace en la percepción de las
posibilidades que producen las acciones. Y es digno de notar el efecto
retroactivo que tienen las acciones de los otros en la producción de
esperanza, porque la esperanza, como hemos notado antes, es frágil e
inconsistente, y se vuelve desesperación con demasiada facilidad, y es
la persistencia que observamos en la acción ajena lo que puede
contribuir a su mantenimiento.
Una de las virtudes más notorias de la agencia (y también de las más
olvidadas en la modernidad filosófica) es la valentía. La valentía es la
capacidad para seguir contra toda esperanza. Es lo que le queda a la
agencia para sostener la resolución cuando se ha perdido la esperanza y
el yo se niega a caer en la desesperación. Por supuesto que la valentía
es saber vencer el miedo (nos lo enseña Aristóteles, quien considera el
miedo como una emoción muy natural y positiva, que, sin embargo, debe
ser vencida para continuar el plan de acción) pero lo esencial de la
valentía es el continuar la acción cuando ha acabado la esperanza. Hay
un refrán en inglés que recoge este hecho: "When the going gets though,
the though get going", que podría traducirse más o menos así: "Cuando la
cosa se pone dura, los duros se ponen en marcha". Es un refrán de la
sabiduría popular sobre la agencia. Habla de ese efecto retroactivo de
la resolución sobre la esperanza. Porque cuando se ha perdido, aún queda
la esperanza en que la valentía vuelva a hacerla nacer entre nosotros.
De todas las cosas que los humanos sabemos y podemos construir, con
diferencia, lo más transcendental y decisivo es la construcción de
espacios de esperanza. Son productos de la fuerza de la voluntad incluso
o sobre todo cuando la esperanza ha desaparecido y la sombra de la
desesperación se cierne sobre el paisaje.